jueves, 16 de mayo de 2019

2.014 - O PEDROUZO - SANTIAGO COMPOSTELA


20 de junio de 2.014, viernes.- De O Pedrouzo a Santiago de Compostela




Nos levantamos tempranos para preparar las cosas, ya que nos disponemos a afrontar la ultima etapa, hoy llegaremos a Santiago.
Desayunamos a las 7:30 y en marcha a las 8:15, después que nos llevaron desde Casa Calvo en O Pino hasta O Pedrouzo.
Como decían que iba a llover me puse las botas, habrá que replantearse cambiarlas al llegar a Sevilla. No nos llovió absolutamente nada, unas gotas en Santiago solamente.
Otro chino que me entra en las botas, pero me paro inmediatamente y lo expulso, y como no, en el pie derecho, el más dolorido.

Me esperan, y vamos un tramo juntos con diversas cuestas arriba y cuestas abajo, una de ellas se las traía, en Cimadevilla.
Nos dirigimos junto a la A-54 y N-634, y estamos un rato caminando en paralelo, hasta que llegamos al mojón esculpido con los símbolos típicos del peregrino: el bordón, la calabaza y la vieira, y el nombre de Santiago, es el inicio del termino municipal, y nos hacemos una foto.

Millones de fotos se han hecho aquí

Empiezan las molestias en el pie derecho, y junto a las heridas de las ampollas cada paso es un suplicio, y quedan todavía unos cuantos kilómetros.
Reyes llevaba una camiseta roja del Sevilla y yo una del glorioso, lo cual originó diversos comentarios de los hermanos peregrinos.
Ya en Santiago, uno al vernos juntos nos comenta “eso si que es hacer un Camino”.
Llegamos a Lavacolla, y tras rodear las pistas del aeropuerto, y subir unas cuestas de aupa, llegamos hasta la Parroquia de San Pelayo
Paramos y compramos algunos artículos para regalos, y a partir de ahí empezó el Calvario, para mí. Ya iba prácticamente arrastrando un pie y casi cojeando.
Hubo una cuesta de varios kilometros, y llegamos por fin al Monte do Gozo.
Había una chavalería todos con unas camisetas iguales celestes, y se me acercó una chiquilla que decía que era de Madrid pero del Betis, y que si me podía hacer una foto con ella, si es que yo creo que deberíamos subir a primera por aclamación popular.
Nos hicimos unas fotos, sellamos en la Capilla de San Marcos, y allí un abuelote nos dice que vallamos a ver unas estatuas que hay de unos peregrinos desde donde se ve Santiago. Reyes no estaba muy de acuerdo, a despotricar, porque perdimos de vista las flechas .
Vimos Santiago a lo lejos.


En el Monte do Gozo

Señalando a Santiago de Compostela


Cruzamos la autovía y paramos a comer, ya que no podía más. Me descalcé y descasamos algo más de una hora, y eso me dio la vida, sobre todo al pie derecho, ya que a partir de ahí y con las zapatillas de deporte pude llegar relativamente bien. Por momentos estuve a punto de tirar la toalla, pero las niñas me animaron, y seguimos, y llegamos.
Ya dentro de Santiago, la Catedral estaba más lejos de lo que nos dijeron, esta gente no tienen muy claro lo que son mil metros, un kilómetros vamos.
Un tío con una gaita nos dio la bienvenida en el Arco de Palacio, que da paso a la Plaza del Obradoiro, y en el recorrido de las calles del caso histórico algunos nos emocionamos.
Reyes y yo nos pusimos las camisetas del otro equipo, que mal trago, pero lo prometido es deuda, y se cumplió.


Lo prometido es deuda

Lo conseguimos


Nos fuimos a por la Compostela, una cola de hora y media, y llevamos las mochilas a una consigna, puesto que no dejan entrar con ellas en la Catedral.
Una vez obtenida la Compostela, con nuestros nombre el latín, yo creo que un poco macarrónico, eso de Blancam o Gabrielum no se, no se, y en eso que comenzó a llover un poco, por fin, lluvia en Galicia.
Nos fuimos para la Catedral, a coger sitio, y a abrazar al Santo, y al sepulcro.
Unas monedas y unas velas eléctricas, salud para todos.
Luego nos sentamos recogidamente, faltaba todavía como una hora y media para la misa.
Reyes se puso las manos sobre la cara, muy recogida, y yo con la cabeza hacia abajo meditando y con los ojos cerrados. La verdad es que estábamos descansando los parpados.
Tan cansados estábamos que nos pareció muy bien la espera, no se nos hizo larga.
Le comenté a Reyes y Blanca que nos iban a nombrar antes de la misa, y cómo no, incrédulas ellas, que anda ya.
Y si, nos nombraron, junto a todos los peregrinos que iban diciendo de donde venían y de donde eran, de Sarria vienen peregrinos de Sevilla, nosotros.
Es que cuando recogimos la Compostela vi una lista, y me apunté, y ellas no lo sabían.
Un montón de curas para la misa, todos de verde y blanco, yo no digo nada, pero esa es la verdad.
Y al final de la misa el Botafumeiro, espectacular, era la primera vez que lo veía.
Taxi y al hotel, y ducha en un artefacto con muchos botones y teclas que tocar. Que difícil lo ponen a veces.

Santiago

Botafumeiro
Credencial y sellos
Compostela

Por último, y como fin de este mi primer Camino, la conclusión y el resultado fue muchos problemas en los pies, ampollas, y lo que fue peor, una fascitis plantar que dio la cara  a las pocas semanas, y que me duro varios años.
Una vez leí un proverbio que decía... LA EXPERIENCIA QUE SE ADQUIERE CON EL TIEMPO SALE MUY CARA.... y añadiría.... DOLOROSA



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